El estudio comparó a 1.987 personas que siguieron programas de modificación del estilo de vida con 1.771 personas que solo hicieron dieta o no recibieron tratamiento. Los programas incluían recomendaciones dietéticas y consejos para caminar más.
Al inicio, ambos grupos caminaban una cantidad similar de pasos (unos 7.200 al día). El segundo grupo no aumentó sus pasos y no perdió peso. En cambio, el grupo de modificación del estilo de vida aumentó sus pasos a 8.454 al día y perdió un promedio de 4 kg.
Durante la fase de mantenimiento, este grupo mantuvo unos 8.200 pasos diarios y conservó la mayor parte del peso perdido (unos 3 kg). El estudio muestra que aumentar los pasos durante la pérdida de peso y mantenerlos después ayuda a no recuperar el peso.
El profesor El Ghoch concluye que aumentar los pasos a 8.500 al día es una estrategia sencilla y asequible para evitar recuperar peso. No se asoció con mayor pérdida de peso inicial, pero sí con su mantenimiento a largo plazo.
El mito de los 10.000 pasos nació de una campaña de 'marketing' japonesa de los años 60, no de evidencia científica, explican los medios. Algunos estudios en personas con sobrepeso no encontraron cambios significativos en el peso al alcanzar esa cifra; otros hallaron beneficios modestos.

















