Aranceles de Trump sacuden la economía global, generando amenazas y llamados al diálogo

Trump impuso un gravamen del 34% a los productos de China que se suma a un arancel previo del 20%, así como un arancel del 20% sobre la UE, de 24% sobre Japón y de 25% a Corea del Sur.

Así va el mundoAyer Elaine Kurtenbach , David McHugh
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Los amplios aranceles nuevos del presidente estadounidense Donald Trump a las importaciones que efectúa Estados Unidos causaron conmoción en gobiernos e inversores de todo el mundo, provocando rápidamente amenazas de represalias y exhortaciones a negociar mientras las industrias se movilizaban para enfrentarlos y las acciones bursátiles caían.

China acusó a Washington de “intimidación” y la Unión Europea prometió aplicar contramedidas “robustas”. Funcionarios franceses sugirieron implementar impuestos para golpear a los gigantes tecnológicos estadounidenses.

Sin embargo, el Reino Unido y Japón, entre otros, expresaron su esperanza de llegar a un acuerdo con Trump y se abstuvieron de hablar de represalias contra la mayor economía del mundo, temiendo que imponer sus propios aranceles a los productos estadounidenses sólo empeorará las cosas.

Trump impuso un gravamen del 34% a los productos de China que se suma a un arancel previo del 20%, así como un arancel del 20% sobre la UE, de 24% sobre Japón y de 25% a Corea del Sur.

El mandatario ha dicho que los impuestos a las importaciones —que van del 10% al 49%— son una forma de revertir el trato injusto que le han dado a Estados Unidos sus socios comerciales, y atraer fábricas y empleos de regreso al país.

Al partir rumbo a Florida desde la Casa Blanca el jueves, adoptó un tono optimista. “Creo que va muy bien”.

 
“Los mercados van a estar en auge, las acciones van a estar en auge y el país va a estar en auge”, declaró Trump.

China ya anunció medidas de represalia

China —un exportador clave a Estados Unidos de todo, desde ropa hasta utensilios de cocina— ya ha anunciado una serie de medidas de represalia que se prevé hagan aumentar los precios para los consumidores estadounidenses.

“En las guerras comerciales y las guerras de aranceles no hay ganadores”, declaró Guo Jiakun, portavoz del Ministerio de Relaciones Exteriores chino. “Está claro para todos que cada vez más países se oponen a las acciones de intimidación unilateral de Estados Unidos”.

El presidente francés Emmanuel Macron se reunió con representantes de sectores comerciales clave afectados por los aranceles, como los de vinos y licores, cosméticos y aeronaves, después de instar a las empresas a suspender todas sus inversiones en Estados Unidos. ”¿Cuál sería el mensaje de tener a grandes actores europeos invirtiendo miles de millones de euros en la economía estadounidense en un momento en que nos están golpeando?”, preguntó Macron.

 
La presidenta de la Comisión Europea, Ursula von der Leyen, denunció los aranceles de Trump, llamándolos un “golpe de gran magnitud a la economía mundial”, pero se abstuvo de anunciar nuevas contramedidas. Indicó que la comisión —que maneja las cuestiones comerciales para los 27 países miembros de la UE— estaba “siempre lista” para hablar.

Los analistas dicen que hay poco que ganar en una guerra comercial total, ya que los aranceles más altos pueden restringir el crecimiento y aumentar la inflación.

“Europa tendrá que responder, pero la paradoja es que a la UE le iría mejor si no hace nada”, observó Matteo Villa, analista sénior del Instituto de Estudios Políticos Internacionales de Italia.

“Trump parece entender sólo el lenguaje de la fuerza, y esto indica la necesidad de una respuesta fuerte e inmediata”, señaló Villa. “La esperanza, en Bruselas, es que la respuesta sea lo suficientemente fuerte como para inducir a Trump a negociar y, pronto, a dar marcha atrás”.

La primera ministra italiana Giorgia Meloni dijo a la televisión estatal italiana el jueves que esperaba exactamente eso.

“Necesitamos abrir una discusión honesta sobre el asunto con los estadounidenses, con el objetivo —al menos desde mi punto de vista— de eliminar los aranceles, no de multiplicarlos”, manifestó Meloni.

El próximo blanco podrían ser las empresas tecnológicas estadounidenses

Hasta ahora la estrategia de Europa ha sido limitar las represalias a unos pocos productos políticamente delicados, como el whiskey y las motocicletas Harley-Davidson, en un intento de llevar a Estados Unidos a la mesa de negociaciones.

Los economistas dicen que Europa podría ampliar la guerra comercial al vasto sector de servicios al apuntar a las grandes empresas tecnológicas, una categoría más vulnerable a las represalias porque Estados Unidos exporta más de lo que importa.

La respuesta de la UE podría incluir un impuesto a los gigantes digitales estadounidenses como Google, Apple, Meta, Amazon y Microsoft, tal y como han recomendado los funcionarios franceses.

El canciller alemán saliente Olaf Scholz indicó que la UE “debe mostrar que tenemos músculos fuertes”. Pero expresó que no tiene ganas de desencadenar una guerra comercial total que podría paralizar la economía del bloque, la cual es dependiente de las exportaciones. “Un acuerdo”, señaló, “es lo mejor para la prosperidad en Estados Unidos, para la prosperidad en Europa y para la prosperidad en el mundo”.

El primer ministro británico Kier Starmer indicó que su gobierno reaccionaría con “cabezas frías y calmadas”, diciéndoles a líderes empresariales en Londres que esperaba llegar a un acuerdo comercial con Estados Unidos por el cual se eliminarían los aranceles.

“Nadie gana en una guerra comercial; eso no está en nuestro interés nacional”, agregó.

Japón, el mayor inversor extranjero en Estados Unidos y su aliado más cercano en Asia, planea evaluar el impacto de los aranceles, dijo el secretario en jefe del gabinete, Yoshimasa Hayashi, mostrando un enfoque más conciliador.

“Golpe a la economía mundial”

La ronda de aranceles sacudió los mercados financieros: el Standard & Poors 500 de Estados Unidos cayó 3,7% en las operaciones de la tarde.

El índice STOXX Europe 600 descendió 2,7%, y una caída del 2,8% en el índice de referencia de Tokio encabezó las pérdidas en Asia. Los precios del petróleo bajaron más de 2 dólares el barril. Los analistas hicieron acopio de superlativos para dar una idea de la disrupción en el orden comercial global, luego de que el anuncio de Trump anulaba décadas de gestiones para reducir los aranceles a través de acuerdos de libre comercio y negociaciones.

“La magnitud del despliegue —tanto en escala como en velocidad— no sólo fue enérgica; fue una disrupción de gran magnitud a toda velocidad”, observó Stephen Innes de la empresa de asesoría a inversionistas SPI Asset Management.

Con un arancel promedio del 25%-30%, el más alto desde principios del siglo XX, Estados Unidos ha iniciado una “reordenación radical de políticas”, indicó Jim Reid de Deutsche Bank.

El director de la Organización Mundial del Comercio advirtió que las medidas proteccionistas de Estados Unidos probablemente causarán que los volúmenes de comercio global caigan en aproximadamente 1% este año.

“Estoy profundamente preocupada por esta caída y el potencial de que se agrave una guerra de aranceles con un ciclo de medidas de represalia que conduzcan a más caídas en el comercio”, narró la directora general de la OMC, Ngozi Iweala-Okonjo.

Se avecinan precios más altos

Los aranceles no son pagados por los países extranjeros a los que se dirigen, sino por las empresas en Estados Unidos que compran los productos para vendérselos a los estadounidenses.

Ahora las compañías deben decidir si absorben los nuevos impuestos o los trasladan a los consumidores en forma de precios más altos.

Los fabricantes del queso Parmigiano Reggiano de Italia, por ejemplo, dicen que los nuevos aranceles significan que los consumidores estadounidenses pagarán más por su cubierta crujiente en la pasta.

“Los estadounidenses siguieron eligiéndonos incluso cuando el precio subió” después de una ronda previa de aranceles de Trump en 2019, dijo Nicola Bertinelli, presidente del Consorcio Parmigiano Reggiano. “El ponerle aranceles a un producto como el nuestro sólo aumenta el precio para los consumidores estadounidenses, sin proteger a los productores locales”.

La Asociación de Marcas de Consumidores, que representa a grandes empresas de alimentos como Coca-Cola y General Mills, así como a fabricantes de productos de consumo como Procter & Gamble, advirtió que, aunque sus negocios fabrican la mayoría de sus productos en Estados Unidos, ahora enfrentan aranceles sobre ingredientes cruciales —como la pulpa de madera para el papel higiénico o la canela— que deben importarse debido a la escasez nacional.

“Alentamos al presidente Trump y a sus asesores comerciales a afinar su enfoque y eximir ingredientes e insumos clave para proteger los empleos manufactureros y prevenir una inflación innecesaria en la tienda de comestibles”, pidió Tom Madrecki, vicepresidente de la asociación para la fortaleza de la cadena de suministro.

En una isla del Pacífico, incomprensión

Un sorprendente arancel del 29% impuesto a la isla Norfolk causó conmoción entre los 2.000 habitantes de este remoto sitio en el Pacífico Sur, particularmente porque su nación gobernante, Australia, fue golpeada con un arancel mucho más bajo del 10%.

“Que yo sepa, no exportamos nada a Estados Unidos”, dijo el jueves George Plant, administrador de la isla Norfolk y representante del gobierno australiano en la isla. “Estamos desconcertados”.

Mientras tanto, la Rusia de Vladímir Putin no fue incluida en la lista de Trump.

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