Alburquerque señala contradicción entre datos de pobreza y ayuda alimentaria a 4 de cada 10 hogares

El exvicepresidente plantea que es indispensable transparentar los padrones de beneficiarios y divulgar cuántas familias salen cada año de la pobreza
Política25/07/2026 20:13

WhatsApp Image 2026-07-25 at 12.31.52 PMRafael Alburquerque

El exvicepresidente de la República y miembro de la Dirección Política de la Fuerza del Pueblo, Rafael Alburquerque, afirmó que las propias estadísticas oficiales no guardan coherencia con el discurso del Gobierno sobre la reducción de la pobreza, al evidenciar que cerca de cuatro de cada diez hogares dominicanos continúan recibiendo ayuda alimentaria del Estado.

En un artículo titulado "El chiste se cuenta solo", el dirigente político sostuvo que las cifras divulgadas por las propias instituciones gubernamentales muestran una inconsistencia entre el relato oficial sobre la disminución de la pobreza y la cantidad de familias que aún dependen de los programas de asistencia social para cubrir necesidades básicas.

Contraste entre el discurso oficial y cifras de los programas sociales

Alburquerque recordó que el Gobierno ha sostenido que más de un millón de dominicanos salió de la pobreza, avance que —según el discurso oficial— permitió que República Dominicana dejara de formar parte del mapa mundial de la subalimentación elaborado por la Organización de las Naciones Unidas para la Alimentación y la Agricultura (FAO), al reducir la prevalencia de personas subalimentadas por debajo del 2.5 % de la población.

Sin embargo, planteó que esas afirmaciones contrastan con las propias cifras de los programas sociales: alrededor de 1.5 millones de hogares reciben mensualmente la transferencia del programa Aliméntate, cerca de 1.3 millones son beneficiarios del Bono Gas y más de medio millón recibe el Bono Luz, a lo que se suma la distribución de 10 millones de raciones de alimentos durante diciembre en los últimos dos años.

Tomando como referencia los cerca de 3.9 millones de hogares existentes en el país, indicó que los beneficiarios del programa Aliméntate representan aproximadamente el 38.5 % de los hogares dominicanos, es decir, cerca de cuatro de cada diez.

"Si la pobreza disminuyó y la subalimentación afecta a una fracción reducida de la población, ¿por qué una proporción tan elevada de hogares continúa necesitando apoyo para cubrir necesidades tan básicas como la alimentación, el gas para cocinar o el pago de la electricidad?", cuestionó.

Una brecha que exige explicación, según el dirigente

El exvicepresidente señaló que, mientras las estimaciones del Ministerio de Economía, Planificación y Desarrollo ubican en torno a medio millón el número de hogares en condición de pobreza, alrededor de 1.5 millones reciben transferencias para la compra de alimentos. A su juicio, esa diferencia representa una contradicción que amerita explicación por parte de las autoridades.

Tres hipótesis para entender la contradicción

En su análisis, Alburquerque planteó tres posibles explicaciones. La primera es que un número importante de familias haya superado la línea oficial de pobreza sin generar ingresos suficientes para cubrir sus necesidades básicas, lo que demostraría que salir de las estadísticas de pobreza no equivale necesariamente a alcanzar condiciones de vida dignas.

La segunda posibilidad es que los padrones de beneficiarios no estén debidamente actualizados y sigan incluyendo hogares cuya situación económica ya no justificaría recibir esos apoyos, lo que reflejaría deficiencias en la focalización y administración del gasto social.

Como tercera hipótesis, calificada por el propio dirigente como "políticamente más delicada", planteó que la expansión de las transferencias sociales pudiera responder a una lógica de dependencia y clientelismo, más que exclusivamente a criterios de vulnerabilidad.

Llamado a la transparencia

Ante ese panorama, Alburquerque consideró indispensable que el Gobierno transparente la información relacionada con los programas sociales, incluyendo la composición de los padrones, la condición socioeconómica de los beneficiarios y, sobre todo, el número de familias que cada año logran salir de la pobreza.

A su juicio, una política social exitosa debe medirse por su capacidad de generar autonomía económica en las familias, y no por el crecimiento sostenido del número de beneficiarios.

El exvicepresidente concluyó que, mientras cerca del 38 % de los hogares dominicanos continúe recibiendo ayuda alimentaria del Estado, las cifras oficiales plantean interrogantes sobre la correspondencia entre los indicadores de reducción de la pobreza y la realidad reflejada por los programas de asistencia social.

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